Te miro y ahí me veo.
Distraída, sensible y frágil.
Decidida, y a la vez con miedo.
Con la mirada brillante,
con los ojos caídos y con tu pelo recogido.
Tu cuerpo destacado y tus manos que escriben sin parar.
Te miro fijo, me sonreís,
tu cara se ilumina.
Así, así es como te quiero ver,
radiante, transparente,
con una esperanza en tu mirar.
Es el espejo el que a veces
te ayuda a ver como realmente sos.
El no sabe mentir,
simplemente te ayuda a encontrate, cuando vos no podés.
Hacete cargo de lo que sos,
y seguí... seguí y seguí, sin dar demasiadas explicaciones.
Dá todo lo que quieras, que recibirás el doble,
dá todo sin importar cuanto. Se vos mismo, viví.
Pero no te olvides,
de mirarte al espejo de vez en cuando, alguna vez.
Te miro, y ahí me veo,
concentrada, pero todavía sensible y frágil.
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