viernes, 8 de enero de 2010


Cada tanto me siento a ver al mundo. Lo miro desde lejos, observo cada movimiento y giro. Veo a la gente. Veo como hablan pero no los escucho, veo sus gestos y miradas. Veo actos de solidaridad y de discriminación, este último como si fuera ya parte de los derechos humanos, que atroz. Pero viste que ordinariamente la muchedumbre, no digo toda pero gran parte, ve solo las cosas malas. Y yo no quiero que pienses que soy así, porque no soy así. Veo también el lado bondadoso, esa caricia al chico de la calle que nadie ve. Veo esa sonrisa que algún individuo regala a la calle, a las casas, a los autos, a las personas. Veo a esa masa de gente que ayuda de todas las maneras que pueden a la multitud que necesita ayuda justamente, veo como con muy poco damos tanto. Y eso me gusta.

Soy partidaria de esta Argentina solidaria, soy parte de esta Argentina solidaria.

Solo quiero que todos sujeten aún más el amor y la solidaridad a sus corazones, que siembren la paciencia, para que de éste modo cosechen serenidad, y así podamos ser más tolerantes y que no haya tanto vocerío.

Solo pido que tu mirada hacia cada persona de la calle sea común o con un plus de amor, no con fatiga. Es un ser humano igual que vos, pero que gracias a los políticos de nuestro país vive en condiciones más agobiantes que vos y lo que menos necesita es esa mirada hiriente.

Amaina esa repulsión que tienes con ese semejante, y da todo sin esperar nada a cambio. Después contame como te va en la vida.