Te decepcionan, te lastiman y ahí caes en ese pozo profundo, que parece no tener fin, donde sufrís y lloras como nadie, donde la desesperación te invade todo el cuerpo, donde tenes ganas de meterte abajo de la cama sin que nadie te moleste y poder llorar fuerte, lograr largar ese llanto del corazón. Y gritar, preguntar por que, aunque como respuesta solo obtengas los ecos de tus preguntas y de tu llanto.
Te hallas ahogada, hundida, sentís como si te hubieran abierto el corazón sin piedad, a sangre fría, y lloras aún más y cada vez mas fuerte; recordas cuando las cosas estaban bien.
Ya no eres tu la que llora, el llanto es el que te llora, no desatas las lagrimas por los ojos, las lagrimas te nacen del corazón, las sentís a todas y a cada una. Seguís invadida por el remordimiento, por la bronca y por el dolor; y tu cara seca de tanto llorar, tus labios son remojados para sentirte así un poco más viva.
No podes mas, mirate lo que sos.
Y por alguna razón que desconozco y vuela de mis manos, te decís BASTA. Y te das cuenta vos sola, que tenes mucha gente alrededor tuyo, y que también te puede hacer feliz, entonces es cuando ahí sonreís, sí, le sonreís a la vida, le sonreís a tu dolor, aprendes a convivir con él.
Y ahí vas, sabiendo que la vida no termina.
No hay comentarios:
Publicar un comentario